
(Canva)
Con el paso del tiempo, la actividad de conducir un vehículo puede volverse más complicada y riesgosa, debido al deterioro de las capacidades cognitivas y motrices que conlleva el envejecimiento. Esto abre las puertas a una interrogante: ¿A qué edad se debe dejar esta actividad? Esto es lo que indica la ley.
¿Existe un límite de edad para conducir?
De acuerdo con lo dictado por la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, en México no existe restricción alguna que delimite una edad máxima en la que una persona pueda estar detrás del volante, por lo que incluso cualquier persona mayor de 80 años puede seguir ejerciendo la actividad de manejar.
Este marco legal cuenta con el fin de privilegiar la evaluación de las aptitudes prácticas y de salud por encima de la edad cronológica con la que se presenten los solicitantes, siendo que pueden continuar con la operación de un transporte siempre y cuando conserven plenamente las capacidades necesarias para realizarlo de forma segura.
Por ende, esto también da a entender que no existe un rango máximo de edad permitido para la emisión o renovación de una licencia de conducir, a pesar de que la edad mínima para su tramitación y acceso permanente, según establece la ley vigente, es una mínima de 18 años (pudiendo solicitarse una licencia temporal a la edad de 16 a 17 años, dependiendo de las disposiciones de la entidad federativa).
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¿Cuáles son las condiciones?
Si bien, como se mencionó previamente, no existe una edad máxima en la que sea posible seguir conduciendo un transporte y la obtención de una licencia, sí se mantienen periodos de vigencia diferenciados dependiendo de la edad del conductor, siendo necesario que presenten condiciones físicas y mentales óptimas para la acreditación de dicho documento.
En el caso de personas que tengan una edad menor a 60 años, tendrán acceso a una licencia con una vigencia de hasta 10 años, mientras que los conductores que se encuentren entre los 60 y 80 años, esta vigencia se reducirá hasta la mitad, siendo el plazo máximo de 5 años. En el caso de las personas que rebasan los 80 años, tendrán que renovar su licencia de forma anual.
No obstante, la decisión de abandonar el volante suele ser una cuestión personal y, en muchas situaciones, debe ser acompañada con la evaluación y recomendación de un médico, en especial si se han detectado anomalías que afecten la operación segura de esta actividad. Como, por ejemplo, las consecuencias generadas en base al envejecimiento, entre las que destacan problemas de visión, rigidez muscular, pérdida auditiva, de reflejos y fuerza física, o periodos de desorientación.