(Canva)
A pesar de que las autoridades mexicanas no han anunciado ninguna medida preventiva debido al brote de Salmonella en Estados Unidos, no significa que se pueda estar exento del peligro. Es por esto que a continuación te explicamos qué alimentos pueden representar un riesgo mayor para la cocina.
¿Qué es la Salmonella?
La Salmonella es un género de bacilos perteneciente a la familia Enterobacteriaceae. Este grupo es omnipresente y de gran resistencia ante entornos adversos, como los caracterizados por una severa falta de humedad, por lo que puede sobrevivir durante semanas.
Estos serotipos pueden causar la enfermedad denominada ‘Salmonelosis’, la cual se caracteriza principalmente por una diarrea brusca, la aparición de otros síntomas que la acompañan como fiebre alta, náuseas, en ocasiones vómito, y dolor abdominal. Los sintomas se empiezan a manifestar entre las 6 horas a 6 días luego de ingerir un alimento infectado.
En la mayoría de los casos, los síntomas son relativamente leves e inofensivos, al igual que pueden ser aliviados sin necesidad de un tratamiento específico a implementar. No obstante, en casos en los que los adultos mayores o niños pequeños se infectan, pueden suponer un peligro para sus vidas a causa de la deshidratación que genera la enfermedad.
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¿Cuáles son los alimentos que se pueden contaminar?
Debido a la capacidad de estas bacterias de sobrevivir en lugares de poca humedad, cualquier alimento que haya entrado en contacto con estos puede convertirse en portador, por ende, fungir como un vehículo para su propagación. No obstante, existen alimentos que representan un mayor riesgo para la salud de no manejarse apropiadamente:
- Huevos: Este es el alimento por el que normalmente se le atribuye a las infecciones por Salmonella, debido a que se puede encontrar tanto en la cáscara como en el interior del huevo. Es por esto que se recomienda refrigerarlos a 4 grados Celsius y cocinarlos hasta que la yema y la clara estén firmes.
- Pollo crudo: La carne de esta ave también es considerada como otro de los principales focos de transmisión, debido a que puede portar la bacteria de forma natural. De no manipularse con cuidado puede provocar contaminación cruzada con otros alimentos.
- Carne de res y porcino: A pesar de ser un caso menos común que los dos anteriores, también estas carnes la pueden alojar por manipulación inadecuada o durante el sacrificio del animal, presentando un riesgo significativo si es que no se alcanza una temperatura interna segura al momento de cocinar.
- Mariscos: Este grupo de comida también puede contaminarse con la bacteria por no haber sido manipulados correctamente, o tras haber entrado en contacto con aguas inseguras. Por ello es recomendable consumir los completamente cocidos y evitarlos crudos, como es el caso del ceviche.
- Lácteos: El riesgo puede persistir de consumir productos como leche, queso, mantequilla, helado o yogurt que no hayan pasado por el proceso de pasteurización, la cual elimina patógenos dañinos, incluido el de la Salmonella. Por ello se debe evitar lácteos que no hayan sido pasteurizados.
- Frutas y verduras frescas: Al igual que los alimentos mencionados en la lista, las frutas, verduras y brotes pueden ser focos de peligro de haber sido cultivados en suelos contaminados o regados con agua de dudosa calidad. Por ello es primordial leer las etiquetas del producto y comprarlos en fuentes confiables.
- Productos secos: Como se mencionó anteriormente, la bacteria de la Salmonella puede sobrevivir en entornos con poca humedad, por lo que, en caso de haberse contaminado durante el procesamiento, esta puede sobrevivir en productos como las harinas, frutos secos, especias, chocolate, mantequilla de cacahuate, entre otros.